jueves, 16 de enero de 2014

La Fauna del Metro, versión en español


Dedicado al zoológico que todos tenemos en casa



¿Sabíais que el trayecto de Cornellà Centro hasta la parada de Diagonal puede ser interminable? Sobre todo cuando tu MP3 se ha estropeado y te has olvidado el libro en casa. Entonces, la línea 5 del metro barcelonés puede hacerse interminable. Y es normal que uno comience a mirar a su alrededor y deje volar la imaginación.
Yo, por ejemplo, observo al hombre que sentado a mi derecha devora un bocata como un salvaje. Las migas saltan con sus mordiscos y vuelan por todas partes, contentas probablemente de no haber acabado en esa boca. Es curioso, pero por un momento me acuerdo del documental que emitieron hace poco por televisión. Tenía una frase en especial que decía algo así: El puerco, contrariamente a lo que se piensa, es uno de los animales más limpios.
Enfrente de mí veo a una señora estirando el cuello de forma poco disimulada en un intento por escuchar la conversación de unos adolescentes. Si se me pregunta, parece una jirafa. Aunque seguro que tiene más en común con los murciélagos. Después de todo, ellos también se guían por lo que oyen.

Llegamos a Pubilla Cases. Un guarda de seguridad sube acompañado de su sabueso. Es curioso, lo mucho que los dos se asemejan. Como poco tienen una cierta similitud: Solo con verlos te entran ganas de salir por piernas. Y eso a pesar de que lo tengo todo en regla.
En fin, llegados a este punto, sin nada mejor que hacer, saco la libreta del colegio y comienzo a hojearla. ¡Y allí está! ¡Increíble! ¡Algo extraordinario! ¡Seguro que no me creerías, pero una mariposa acaba de subir al metro de la línea 5 y revolotea por encima de mi cabeza! ¿Alguna vez habíais visto una mariposa azul y verde, del tamaño de vuestra mano? Pues ya sabéis dónde encontrarla.
Un infante la señala y grita: ― ¡Mira, mama! Mapo… Mapo… ¡Maposa!
Todos, incluido el perro, la observamos en silencio, con los ojos como naranjas.
―PRÓXIMA ESTACIÓN: PLAZA DE SANTS.
Un músico del metro sube, y al verla, se quita el sombrero e intenta asustarla para que baje:
―Ven , petita , sal a fuera, al aire libre. De pronto, como si alguien hubiese encendido una luz, todo el mundo comienza a moverse, agitarse, hablar e intentar ayudar a la mariposa.
― No la toquéis o ya no podrá volar ―, dice el hombre del bocata. La señora jirafa
grita con una voz chirriante: ― ¡Con cuidado, que aún le haréis daño! Incluso el perro comienza a ladrar. Pero nadie consigue que salga. Yo estoy tan embobada que por poco me salto mi parada. ¡Y ya hemos llegado!
Diagonal. Me bajo…
¡Y adivinad quien se viene conmigo! Veo a la mariposa dirigirse a las escaleras i la sigo hacía fuera. Hoy el cielo está despejado, sin una sola nube. Y la mariposa revolotea de un lado al otro por entre la gente, rumbo a la Pedrera. No sé en qué momento la pierdo de vista. Pero como siempre, el lugar está a reventar de gente y desparece entre la multitud.
Al llegar a casa, oigo el televisor encendido. Mis hermanos están viendo las noticias y para mi sorpresa, el presentador explica algo muy interesante:
―MÁS DE CIEN INSECTOS EXÓTICOS SE ESCAPARON AYER DE UN INVERNADERO DE BARCELONA. SE
CALCULA QUE…
Sonrío.
― ¿Qué te hace tanta gracia? ―, me pregunta Joan. Y cuando les explico mi aventura, mi hermanita, tan alegre e inocente como siempre razona muy, pero que muy bien:
―Bueno, si por las noticias dijeron que era extranjera y según tú ha ido hacia la Pedrera… Está muy claro lo que ha sucedido: ¡La mariposa quería hacer turismo!
No soy quien para juzgar lo que ha sucedido, pero si a mí se me pregunta… Mi
hermana ha dado en el clavo.
Fin

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