jueves, 22 de enero de 2015

La desventaja del que trabaja

Hola nois i noies,
espero que todos hayáis tenido un feliz comienzo de año nuevo, sin muchas resacas ni subidas de peso. ;)
Como veis yo he vuelto a desaparecer por un tiempo, y es que mi terrible ordenador (del que ya me he quejado mil doscientas treinta y dos veces) me volvió a dejar tirada y abandonada (estos ordenadores de hoy en día desconocen las ventajas de las relaciones a lago plazo).
Me he pasado los últimos días, ahora que me lo han devuelto reparado, trabajando a destajo para la uni. Y lo más deprimente de todo, es que se me han perdido los últimos dos capítulos que había escrito de mi libro (50 páginas que me han abandonado :´( )
Pero así es la vida, ¡quin remei!, como decimos por aquí. Y así, me recuentro con vosotros con muchísimo retraso. Tanta gente que me ha estado escribiendo últimamente y no he tenido tiempo de responder... ¡Lo siento mucho chicos! Os prometo que ahora me pondré.
También he descubierto dos nuevas y preciosas reseñas de mi libro. A todos aquellos que me apoyan y lo comentan, muchísimas gracias.


Y eso me lleva a la segunda parte de mi discurso, una que lleva algún tiempo rondando en mi cabeza y que ya iba siendo hora que liberase:

No es ningún secreto que escribí "Cómo deshacerse del cadáver de un [ex] novio" siendo todavía una completa inexperta en el mundo de la literatura. De hecho, para aquellos que todavía no lo sepan lo repito, en principio no era más que una obra de teatro para reírnos entre mis amigas y yo. ¡Por Dios si lo escribí cuando aun estaba en el colegio! Parece que fue hace tanto tiempo...
Y ahora, cuando leo las reseñas y críticas, y yo misma reviso mi trabajo una serie de sensaciones contradictorias se apoderan de mi. Por una parte me siento orgullosa y halagada por mi trabajo. ¡Os gusta, os divierte y entretiene! Y aun me sorprendo de las ocurrencias que tuve cuando lo escribí.
Pero al mismo tiempo, y eso es difícil de reconocer ante tanta gente, me avergüenzo un poco de este libro.
No me malinterpretéis, me encanta. Sin embargo, está lleno de faltas de ortografía y de gramática, y cuanto más lo reviso más me sorprendo encontrando formas en que la trama habría sido más interesante, las conversaciones menos repetitivas... Supongo que tiene que ver con madurar y mejorar.

De modo que se me ha ocurrido preguntaros a vosotros. Seguro que no soy la única que se encuentra con esta situación. ¿Alguna vez habéis escrito o pintado algo, y con el paso del tiempo lo habéis revisado con ojos críticos? ¿Os habéis reído de las tonterías que escribíais o los fallos que hacíais cuando eráis "pequeños"? ¿Alguien más se siente como yo?

Me encantaría saberlo.
Un beso
Anna

2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Es genial que ya tengas el ordenador arreglado :D
    No tienes por que avergonzarte de tu libro. Es cierto que tiene algunos errores ortograficos, pero a todo el mundo se le escapa alguna vez alguna palabra mal escrita. Siempre se pueden corregir y editar para la siguiente edicion.
    Yo deje de escribir hace un tiempo pero cuando lo hacia me pasaba lo mismo que a ti.Despues de un tiempo releia cosas que en su momento me parecieron geniales y ahora me pregunto ''¿como llegue a escribir eso?'',''¿en que estaba pensando?''.Y con los dibuos (que es en lo que me estoy centrando ultimamente) me pasa mas o menos lo mismo. Tengo algunos dibujos de hace años verdaderamente ridiculos,horribles e incluso graciosos que en su dia llegue a pensar ''este es el mejor que he echo en mi vida''.
    Lo bueno que tiene esto es que ver tus fallos ayuda a mejorar.
    ¡un besito!

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    1. ¡Muchísimas gracias, Carly! Siempre es bueno saber que no se es la única. Y si, en parte es bueno mejorar, pero luego te entran ganas de perfeccionar lo que escribes todo el tiempo y nunca, nunca, nunca está listo XD

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